jueves, 14 de septiembre de 2017

QI GONG SEXUAL: LA NECESIDAD DEL COITO EN LA TRADICIÓN SANADORA CHINA



Muchos conocen la maravillosa práctica del Qi Gong, o más conocido como Chi kung, y lo toman como una suerte de gimnasia o ejercicios saludables chinos. Pero el Qi Gong es mucho más. En realidad forma parte de la Medicina/Filosofía tradicional china como una serie de ejercicios pensados para mantener la salud del cuerpo y del espíritu, para armonizar el Qi de la persona con el Qi del Tao y del entorno, y como una forma de gimnasia y auto sanación energética interna, que promueve el equilibrio Yin Yang del ser y le conduce por la Senda Vital.

El Qi Gong es un antecedente del Tai Chi y con la misma base, también forma parte de las enseñanzas, filosofías y métodos de salud chinas, ya que para ellos, no se separan sino que se complementan y armonizan; se hacen un todo con y como el Tao.

El Qi Gong sexual es una enseñanza y práctica desde el Tao fundamental para la vida, la salud, la armonía y las relaciones sexuales más placenteras. Para los antiguos maestr@s chinos, la sexualidad no era una parte más de la vida de la persona, ni una emoción concreta o un momento o estado determinado. Al contrario, la sexualidad, la vida sexual, es tan fundamental para vivir como respirar, beber o comer; sin mantener relaciones sexuales la persona frena su marcha, envejece, enferma, muere.

El Qi Gong de la Tigresa y el Dragón pueden ser personales, individuales, y les llamamos el cultivo de la perla dorada. Sin embargo, los maestr@s enseñan que es mucho mejor, en todos los sentidos, también en el placentero, hacer los ejercicios de Qi Gong sexual en pareja. Y en este sentido, encontramos ejercicios para hombre, para mujer, para pareja, para el terapeuta, para los que sufren trastornos, para los que desean iniciarse en la sexualidad sagrada sanadora, para los que quieren recuperar su vitalidad y líbido, para los que quieren (como la Tigresa) rejuvenecer, para los que quieren vivir en un estado de salud óptimo, para los que desean y necesitan sanar…

Lo fundamental en el Tao, en su sendero de salud y bienestar, es la intención. Cuando nos acercamos al Qi Gong sexual de la Tigresa y el Dragón tenemos que tener muy claro el objetivo, la intención, colocarla en la mirada psíquica y caminar hacia ella. Esto significa que aceptamos y comprendemos (al menos lo intentamos) que el placer sexual, los juegos sexuales y sensuales, los orgasmos son una parte importante, básica, de nuestra salud holística, de nuestro sendero de vida y de nuestro crecimiento físico, emocional y espiritual. Por ello, aunque todo el Sexo es divertido, un juego, es, sobre todo, un Arte Mayor para la Tigresa y el Dragón, un camino de iluminación a través del cual, todo fluirá con armonía, equilibrio y salud.

El Coito es para los occidentales un elemento especial del juego sexual, de compromiso, de interacción más profunda, y por ello, normalmente, sobre todo en los primeros encuentros, produce miedo y ansiedad. El deseo crece y con él las dudas y los temores; varios.

Para el Qi Gong sexual, el coito es la forma más sutil de encuentro sexual. Es el comienzo del juego. Es una herramienta de salud y sanación. Es el equilibrio y armonización Yin Yang de los amantes. Es fuente de salud y bienestar. Es… Mágico.

Hay tres juegos que son principio y fundamento del encuentro sexual: el abrazo, el beso en la boca y el coito. Sin estos tres juegos al principio del encuentro sexual, no habrá armonía ni equilibrio, ni salud, ni placer. Y deben hacerse en una cadencia concreta, adecuada y pautada desde el Qi Gong sexual. Sólo respetando estos tiempos y senda, los amantes se encontrarán realmente en el tálamo y crecerán con sus juegos, llegando a fundirse con el Tao.

lunes, 10 de julio de 2017

ENSEÑANZA TAOÍSTA REN TUI



¿Se puede sanar desde la Sexualidad?

Hay que comenzar precisando que Sanar no es lo mismo que Curar.
Cuando hablamos de curar nos debemos referir exclusivamente a la medicina oficial, la de los médicos. Cuando decimos sanar, estamos hablando de la propia sanación de la persona, ayudada por una terapia complementaria, más natural, sin fármacos y exquisitamente holística.

Por ello, sanar es recobrar la salud desde todos los planos: físico, sexual, emocional, mental, relacional... Y encontrar un estado de paz interior, armonía, y tranquilidad mental, aunque la enfermedad continúe, porque ésta forme parte de su Sendero vital. Esto es lo que normalmente no aceptamos: que una enfermedad sea una lección, y que, en ocasiones, la debamos sufrir... Pero, esto debe ser desde la paz interior, desde la comprensión de que todas las personas, todas, enferman, envejecen y mueren; porque esta es la absoluta realidad.

En nuestra filosofía de Tao Sexual Sanador Moderno, entendemos así la enfermedad, y aseveramos que todas ellas tienen un origen sexual; es decir, que todos los trastornos de salud proceden de un desequilibrio y desarmonización de la Energía Sexual, la más fuerte físicamente y la encargada de equilibrar todos los órganos y el resto de energías de la persona.

Y el desequilibrio sexual aparece cuando no seguimos el sendero vital sexual, cuando nos apartamos del placer, del deseo, de la sexualidad sagradamente concebida y entendida Por ello, volviendo al Sendero de la Sexualidad sagrada, la que enseña el Tao y otras filosofías orientales, podremos transformar el cuerpo, la mente, las emociones, el sexo, lo psíquico... Y volver a sentir un estado maravilloso de bienestar y salud.

¿Quieres volver a encontrar tu sendero de sexualidad sagrada?
Te invitamos a seguirlo con nosotros. 

martes, 4 de julio de 2017

ENSEÑANZA TAOÍSTA REN TUI



Yin Yang en la sexualidad taoísta

Yin y Yang, dos formas de entender la Unicidad del Tao desde nuestra mente racional. Todo es Tao. Todos somos Tao, por lo que hombre Yang y mujer Yin no son sino el mismo Tao. El símbolo del Tai Chi lo expresa muy bien al colocar en cada circunferencia un pequeño círculo del color opuesto; es decir, el Yin lleva en su interior al Yang en una mínima expresión y lo mismo sucede con el Yang en cuanto a lo femenino del Yin.

Así, la mujer es Yin, lo pasivo, frío, oscuro, y el hombre es Yang, lo activo, caliente, luminoso; Sol y Luna; Día y Noche… Nuestra mente lo entiende perfectamente porque así ha sido creada y evolucionada en nuestro espacio físico, lo Terrestre. Pero en realidad, el Tao es la Unicidad, no hay dos taos, sino una sola energía cósmica, universal, sublime, inexplicable, que abarca todo y que contiene todo; también lo femenino y lo masculino, como una forma de vivir en lo terrestre como especie.

La sociedad actual busca la globalidad total, absoluta, eliminando las distinciones que hombre y mujer tienen por su naturaleza, no sólo física, sino en todos sus planos, porque, en realidad, somos, y debemos serlo, diferentes. Así, la sexualidad Yin es distinta a la sexualidad Yang. Los maestros taoístas lo expresan muy bien: la mujer es sensual, el hombre es sexual; la mujer es erotismo, el hombre es deseo; la mujer es recepción, el hombre es entrada; la mujer es tiempo sin tiempo, el hombre debe trabajar esa energía regeneradora. 

Es así, el sexo en nuestro plano físico es la conjunción del Yin receptor con el Yang dador, y esto en un ejercicio permanente de armonización, equilibrio, sanación y encuentro de los cuerpos y emociones que buscan, al unirse, crear una senda energética de luz espiritual.
Nuestra sociedad postula un sexo genital, patriarcal, violento, rápido, compulso.

Enseñanzas en las meditaciones contemplativas Ren Tui
Escuela Manantial de Jade

jueves, 8 de junio de 2017

ENSEÑANZA TAOISTA REN TUI

SOY UN SER SEXUAL



Ya conocemos que tenemos un cuerpo físico, un traje para poder movernos y vivir en este Plano terrestre. Y este cuerpo, una auténtica maravilla de la biología, no se mueve, alimenta, crece gracias a los alimentos exógenos, tal y como nos enseñan, no sólo, su alimento es un compendio de energías, cada una desde y para un Plano concreto, y funciones diferentes pero complementarias, y todas tienden a la armonía vibracional. Y todas estas vibraciones tienen como energía armonizadora a la más primaria y densa, la energía Ching, la energía sexual. Esta vibración sexual es la encargada de hacer vibrar en armonía a todas las demás, evolutivamente, paso a paso. Es mucho más, porque además de su función armonizadora y equilibradora, tiene una labor sanadora y placentera, como una vía a la felicidad; no la única, pero si con gran importancia.

Para entender esto debemos separar y comprender lo que la Sociedad patriarcal nos enseña y obliga a pensar: que el Sexo es un acto físico, genital, momentáneo y que busca un placer muy intenso pero breve, muy violento, compulsivo y eyaculatorio, y pese a realizarse –normalmente- entre dos personas, siempre atrae la posesión, dominación y control de uno sobre el otro. 

Somos seres sexuados no –sólo- en lo genital, lo más físico, sino que realmente, nuestra sexualidad es transversal en todos nuestros Planos; es decir, tenemos sexualidad en lo físico, mental, emocional, psíquico, astral y, por supuesto, en lo sexual. Porque esta energía sexual primaria, Ching, es la creativa, la que permite armonizar emociones con órganos, y las emociones internas con el entorno, y la comunicación con todo lo exterior, interior y la pareja.

Por ello, el Sexo es sagrado. Somos sexuales para gozar de nuestros cuerpos. Pero también lo somos para crear, pensar, sentir, comunicar, soñar, caminar por la senda de la espiritualidad.

La Sociedad patriarcal ha conseguido ocultarnos esta realidad, mostrándonos exclusivamente una sexualidad para el goce genital, físico, rápido, y, sin duda, más orientado al placer masculino que el de la mujer. Y con ello, limitándonos de forma importante y muy dañina, nuestra capacidad de sentir sexualmente, de que nuestra vibración Ching haga correctamente su función, que la armonía y el equilibrio interplanos del Ser sea efectivo. Con todo ello, el Patriarcado simplemente ha creado personas enfermas, sin energía, sin deseo de vivir en plena consciencia y ocultados bajo una máscara oscura de falta de conocimiento de su auténtica realidad.

martes, 9 de mayo de 2017

MEDITACIÓN TAOISTA REN TUI

DUALIDAD vs UNICIDAD

Tenemos una concepción de que todo en el Universo es dual: Yin Yang, bien y mal, blanco y negro. Y de hecho, en nuestra cultura Occidental entendemos que así lo enseñan las culturas orientales, principalmente el Taoísmo chino, habiendo tomado la dulidad Yin y Yang como la máxima filosófica y energética. Pero no es así.

En realidad, en nuestro Proyecto de vida, lo que nos bloquea es la concepción dual. Según nos enseña el Tao, todo es la Unicidad, y sería nuestra forma de entender, nuestra concepción de lo que nos rodea, nuestra necesidad de comprender desde la Razón, la que interpretaría la dualidad. Es sencillo. No hay blanco y negro, sino infinita gama de grises. No hay dia y noche, ya que un instante después de lo que llamaríamos día, ya está la noche ganando espacio/tiempo...

No hay Masculino y Femenino como Entidades, sino un Ser, un alma que, en un momento concreto, toma un cuerpo femenino o masculino, teniendo en su interior, en todos los planos que lo compone, parte de uno y de otro. 

La Dualidad es un concepto religioso-moral, muy utilizado para sus intereses por las diferentes iglesias y escuelas filosófico-religiosas, creando a su alrededor panteones, más o menos extensos, en los que se reflejaría la dualidad: dioses y diosas. Y dentro de la cultura judeo-cristiana-islámica, es cierto que se habla de la Unicidad, un solo Dios, masculino (claro) pero esta es la manera de esclavizar al Ser en un concepto de falta de desarrollo personal, de crecimiento desde su sexualidad y complemento del encuentro sagrado con el ser amado, de supeditación a esa Iglesia, doctrina y magisterio. 

La dualidad en la pareja de amantes esclaviza porque impide el personal desarrollo, el personal crecimiento, la personal vivencia, supeditándola a la del otro. 

El Sexo sagrado toísta expone la realidad como lo evidente, que cada uno tiene su sendero, su deseo, su inquietud, su enseñanza... Y compartiendo se apoya, crece, pero desde la Unicidad.
Meditaciones contemplativas taoístas Ren Tui
Escuela Manantial de Jade 

jueves, 4 de mayo de 2017

ENSEÑANZA TAOÍSTA: MI CUERPO



Meditar no es una herramienta, sino una actitud, una forma de entender nuestra Esencia y transmutar lo físico y mental en sensaciones astrales y transcendentes… Es una forma de sanar, de crecer, de evolucionar hacia la Luz y la Felicidad.

Meditando acallamos la mente. Permitimos que los planos existenciales se armonicen, se comuniquen, interaccionen desde la Paz interior, desde la calma y el sosiego, y podamos escucharnos de forma holística, abierta pero interior, y por ello, ayudarnos a sanar y crecer y encontrar las respuestas que la mente se formula constantemente y sólo sabe buscar en el exterior.

Tenemos un cuerpo, un traje físico, una maravilla de la naturaleza que nos permite vivir, sentir, compartir en este Plano Terrestre. Nuestro cuerpo es un gran desconocido para nosotros. Le observamos cada día, pero sólo muy superficialmente y, lo que es peor, ni siquiera en su totalidad, porque no nos preocupamos de contemplar cada centímetro de la piel y todo lo que ella nos trasmite. 

Pero nuestro Cuerpo es mucho más que la piel, lo externo, en su interior hay toda una amalgama de energías, de sustancias mágicas y alquímicas que producen la vida, que la generan y transmutan. Y todo ese laboratorio alquímico interacciona con órganos, y estos con emociones, y estas con sensaciones, y estás con experiencias vitales, y estas con el propio Sendero del Proyecto Vital… Que no es físico, sino astral, cósmico o celeste… Un regalo del Buen Dios.

Por todo ello debemos, primero, conocer a nuestro cuerpo, en su totalidad, interna y externamente, y tener presente las distintas interaccione físico-emocionales que se producen cada segundo.